▲ Les Bleus reciben múltiples críticas por el origen étnico y geográfico de gran parte de sus integrantes, pese a que son símbolo de una multiculturalidad triunfadora.Foto Afp
Juan Manuel Vázquez
Periódico La Jornada
Lunes 13 de julio de 2026, p. 3
Una columna de opinión del ex presidente español Mariano Rajoy revivió un viejo discurso que mira con horror la realidad de la Europa contemporánea: multicultural y diversa, producto de siglos de colonialismo y décadas de migraciones desde el Sur global.
En su columna, el ex mandatario escribió que los jugadores de la selección de Francia cuentan con “una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”.
Esta frase desató el rechazo de personajes de distintos ámbitos. Pero también trajo de vuelta el viejo discurso del político francés de ultraderecha Jean-Marie Le Pen, quien combatió la idea de una “Francia sin franceses”, es decir que dejara de ser blanca y “pura”, para integrar a ciudadanos de orígenes diversos.
Le Pen dijo sobre aquella se-lección que terminó por ganar el Mundial de 1998 que no se sentía representado, pues había demasiados jugadores de origen africano. “No representan a la Francia auténtica, sino a la Francia del papeleo”.
Criticó el origen étnico y geográfico de aquellos jugadores franceses. Y criticó incluso que algunos integrantes no cantaran La Marsellesa, el himno nacional de ese país. La estrella del equipo, Zinedine Zidane, no solía entonarlo, pero atajó las críticas de la derecha: “Estoy orgulloso de ser francés y orgulloso de que mi padre naciera en Argelia”.
Cuando años más tarde atacaron a Benzema por no cantar el himno, recordó al astro Zidane y dijo: “No cantaba el himno y eso no le impidió darle a Francia su primer campeonato del Mundo”.
La columna de Rajoy, ex mandatario del Partido Popular, tuvo una respuesta de indignación del actual presidente de gobierno español, Pedro Sánchez, del PSOE, por “avergonzar” a su país.
“Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al futbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios. España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas”, publicó Sánchez en la red social X.
“Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo”, agregó.
La ministra de Ultramar Naima Moutchou, del partido de centroderecha Horizontes, recono-ció que después de cada triunfo de la selección francesa renacen esos viejos fantasmas del racismo.
“Resurgen las mismas obsesiones e insultos racistas. No se trata de ‘salidas de tono’. Es un odio metódico y banalizado hacia Francia y lo que representa”, respondió la ministra Moutchou.
Y el líder del Partido Socialista francés, Olivier Faure, recordó que su país “es una nación política reunida alrededor de los valores republicanos. Mal que le pese a la derecha racista”, publicó en redes sociales.
La embajada de Francia en España envió un comunicado para reafirmar los valores de un país que se asume diverso y republicano. “Sin querer entrar en una polémica, conviene recordar los hechos: todos los jugadores de la selección francesa son franceses. De los 26 integrantes, 23 nacieron en Francia. Los tres que nacieron en el exterior son franceses también”, asentó.
El primer campeonato mundial que ganó Francia, en 1998, abrió un profundo debate sobre las identidades que conforman a un país y, por extensión, a buena parte de Europa. Aquella selección simbolizó una Francia de raíces diversas que irrumpió también como símbolo de una multiculturalidad triunfadora.
