Después de varios años marcados por la desaceleración y la incertidumbre, el mercado mundial de ordenadores personales vuelve a mostrar signos de recuperación. Las previsiones para 2026 apuntan a un crecimiento del 2,5%, una cifra moderada pero significativa para una industria que venía arrastrando caídas tras el auge extraordinario vivido durante la pandemia.
La mejora no responde a un único factor, sino a la combinación de varias tendencias que están reactivando la demanda tanto en el entorno profesional como en el consumo. La renovación tecnológica pendiente en muchas empresas, el avance de la inteligencia artificial en el puesto de trabajo y el final del ciclo de vida de millones de equipos están impulsando nuevamente el mercado.
El efecto “renovación pendiente”
Uno de los grandes motores de este crecimiento será la sustitución de equipos adquiridos entre 2020 y 2021. Muchas compañías realizaron inversiones rápidas durante el auge del teletrabajo y ahora se encuentran ante un nuevo ciclo de actualización.
Además, el fin del soporte de algunos sistemas operativos y el aumento de los requisitos de hardware para aplicaciones modernas están acelerando la necesidad de renovar dispositivos. Las organizaciones buscan equipos más eficientes, seguros y preparados para nuevos entornos híbridos de trabajo.
En este contexto, el mercado profesional vuelve a convertirse en una pieza clave para fabricantes y distribuidores.
Pero si hay un elemento que está redefiniendo el sector en 2026, ese es la inteligencia artificial. Los fabricantes están apostando claramente por los llamados “AI PCs”, equipos preparados para ejecutar funciones de IA de manera local gracias a procesadores con NPU (Neural Processing Unit).
La promesa es clara: mejorar productividad, automatizar tareas, optimizar videollamadas, reforzar la seguridad y ofrecer experiencias más personalizadas sin depender constantemente de la nube. Aunque todavía existe cierto debate sobre el impacto real de estas capacidades en el día a día de los usuarios, la industria ha encontrado en la IA un nuevo argumento comercial para dinamizar el mercado.
Grandes fabricantes como HP, Lenovo, Dell Technologies o ASUS ya han comenzado a posicionar buena parte de su catálogo alrededor de estas capacidades.
Las empresas priorizan eficiencia y seguridad
La recuperación del mercado no significa necesariamente volver a los volúmenes récord de hace unos años. El comportamiento de compra ha cambiado y las empresas son ahora mucho más selectivas. La prioridad ya no es únicamente disponer de equipos potentes, sino reducir costes operativos, mejorar la eficiencia energética y reforzar la ciberseguridad.
Esto explica también el auge de modelos más premium en el entorno corporativo. Los departamentos IT buscan dispositivos con mejores herramientas de gestión, mayor autonomía, conectividad avanzada y ciclos de vida más largos.
En paralelo, el canal de distribución está encontrando nuevas oportunidades alrededor de servicios gestionados, soporte, despliegue remoto y Device as a Service (DaaS), un modelo que sigue creciendo entre organizaciones que prefieren convertir la infraestructura tecnológica en un gasto operativo.
El consumo sigue siendo más prudente
En el mercado doméstico, la recuperación será más moderada. La inflación acumulada en los últimos años y la mayor duración de los equipos continúan frenando parte de la demanda. Aun así, el gaming, la creación de contenido y los portátiles ultraligeros mantienen una evolución positiva. También están creciendo categorías específicas como los equipos orientados a estudiantes, trabajadores híbridos y creadores digitales.
Los fabricantes confían además en que las nuevas experiencias ligadas a IA generativa ayuden a estimular el interés del consumidor durante los próximos años.
Un sector que busca estabilidad
Más que un regreso al crecimiento explosivo, 2026 representa para la industria del PC una vuelta a la estabilidad. El mercado parece dejar atrás el fuerte ajuste vivido tras la pandemia y entra en una etapa más equilibrada, marcada por ciclos de renovación más racionales y por una mayor integración entre hardware, software e inteligencia artificial.
La gran incógnita ahora es si la IA será realmente capaz de generar una nueva ola de renovación masiva o si terminará convirtiéndose simplemente en una característica más dentro del ecosistema PC. Lo que parece claro es que, tras varios ejercicios de incertidumbre, el sector vuelve a encontrar motivos para mirar al futuro con algo más de optimismo.
