▲ Fotograma de la cinta O último azul, del realizador brasileño Gabriel Mascaro
Israel Campos Mondragón
Periódico La Jornada
Viernes 8 de mayo de 2026, p. 9
La cinta O último azul, del director brasileño Gabriel Mascaro, reflexiona acerca del valor de la vejez y la rebeldía que se tiene en esa etapa de la vida, además presenta un escenario distópico en el que segregan a las personas de edad avanzada.
Para acompañar la narrativa, el músico y compositor mexicano Guillermo Guerra trabajó de la mano del director para crear el score y banda sonora.
“Ha sido el proyecto más gratificante en el que he colaborado, entré al final de la producción, con Mascaro tuve una reunión donde platicamos sobre la intención, el tono y la visión, creo que hicimos buen clic. La primera prueba que hice fue para el principio, en la secuencia de títulos”, compartió Guerra en entrevista con La Jornada.
Protagonizada por Denise Weinberg y Rodrigo Santoro, la historia muestra a Tereza, una mujer de 77 años, quien vive en una ciudad industrializada del Amazonas y recibe un mandato oficial del gobierno para residir en una colonia de viviendas obligatorias donde se supone que los ancianos “disfrutarán” de sus últimos años, permitiendo a la juventud producir sin preocuparse por la generación de los mayores. Antes de su exilio, Tereza se embarca en un viaje a través de los ríos para cumplir un último deseo que podría cambiar su destino para siempre.
Originario de Monterrey, Memo, como también lo conocen en el medio, es reconocido por su estilo donde fusiona ritmos “de todo el mundo” con bases electrónicas.
“Mascaro realmente es un tipo fascinante, me ayudó a ver el cine de una manera muy diferente. Él tiene una visión exacta de lo que quiere comunicar visualmente.
“Fue un proceso de un mes y medio en el que trabajé duro, primero descubrí, experimenté y recolecté sonidos sin saber lo que haría con ellos.
“Así que estuve un tiempo componiendo, y mostrándoselo a Gabriel, algunas veces le gustaba mi propuesta, pero otras me regresaba a replantear la idea”, dijo el compositor mexicano.
Gabriel Mascaro es director y guionista brasileño, conocido por las películas Boi Neon (Venecia, 2015), Divino amor (Sundance, 2019) y Ventos de agosto (Locarno, 2014). Sus largometrajes han recibido más de 50 premios internacionales y Boi Neon fue destacada en el Top 10 de Mejores Películas en 2016 por The New York Times. Ese mismo año, Mascaro tuvo una retrospectiva en el Lincoln Center de Nueva York.
O último azul fue seleccionada para la Competencia Oficial de la Berlinale 2025. “La única película hablada en portugués en competencia”, presumió su productor Sandino Saravia. Además obtuvo el Premio al Mejor Largometraje Iberoamericano de Ficción en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
“Desde un principio tuvimos una visión de qué tonos queríamos usar, que complementaran lo que está pasando en la pantalla, para crear una paleta sonora.
“En ese proceso tuve que estudiar un poco sobre la música regional en las Amazonas, cómo funcionan esos ritmos, que instrumentación llevan, no es nada más tomar lo prestado y tratar de replicarlo, sino agarrar elementos y ponerlos en ese contexto, quizás más modernista, mi especialidad al final de cuentas es el mundo de la música electrónica”, explicó Guerra.
Para el compositor mexicano es su primera colaboración en un largometraje, antes sólo colocó canciones de su discografía en cortometrajes y series. Memo decidió autogestionar la producción y edición en vinilo de la música que creó para el filme, el cual se lanzará próximamente.
“Es muy diferente trabajar en cine, porque para empezar no es mi visión, estoy ahí para servir a la visión del director y eso de alguna manera le quita cierta presión, no estás expresando tus sentimientos o tus ideas necesariamente, estás complementando la acción en la pantalla, sugiriendo emociones.
“Hay una protagonista principal que seguimos a través de toda una aventura, pero está en diferentes situaciones v emociones que hay que representar de alguna manera, realmente es verlo bastante objetivo y que ayuda a la narrativa, a contar la historia.
“A veces como músico tienes que saber como quitarte, no estorbar el diálogo, la acción, sino complementarla. Hay directores que no utilizan el score original, sino quieren que nada más se escuche el sonido ambiental del lugar en donde estén filmando”, explicó Guerra.
La cinta ya se encuentra en salas del país.
