De Tepito al Azteca: la historia de una playera mítica intervenida por mexicanas
▲ La legendaria playera azul que utilizó Maradona cuando marcó dos anotaciones con nombre propio: la Mano de Dios y el Gol del Siglo en 1986 frente al conjunto inglés.Foto Ap
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Martes 14 de julio de 2026, p. 2
La FIFA informó ayer que Argentina utilizará la camiseta alternativa color azul –la misma indumentaria que vistió el equipo en la edición de 1986– para enfrentar a Inglaterra en las semifinales de la Copa Mundial 2026. Aquel anuncio evoca de inmediato las horas antes a un partido definitivo, los cuartos de final del torneo hace 40 años, cuando cuatro mujeres mexicanas remendaron contra reloj una prenda conseguida de apuro en el barrio de Tepito, debido a una obsesión desmedida del entonces director técnico Carlos Bilardo, sin saber que estaban hilando la tela de uno de los capítulos más legendarios en la historia del futbol.
La Albiceleste pasó 40 días concentrada en las instalaciones del club América, en Coapa, con la compañía de un grupo de trabajadores locales que cocinaban, hacían limpieza y lidiaban ante cualquier excentricidad de último momento de Bilardo. Ahí estaban los encargados de la seguridad, meseros, utileros y jefes de cocina. También, cuatro mujeres que se dedicaban a ordenar las habitaciones y reían de las ocurrencias de Diego Maradona, Héctor Enrique y Jorge Burruchaga.
“La más jovencita era la hija de un ayudante de cocinero, pero nunca recordamos su nombre”, rememora Pedro Pablo Pasculli, compañero de cuarto de Maradona. La noche del 21 de junio, las cuatro mujeres bordaron un viejo escudo de la Asociación Argentina de Futbol (AFA) sobre 40 camisetas azules, adquiridas de emergencia en el barrio de la colonia Morelos por sugerencia del ex portero del América Héctor Miguel Zelada, y plancharon números grises brillantes, característicos del futbol americano, para que el equipo argentino pudiera saltar a la cancha del estadio Azteca contra los ingleses.
El problema de los uniformes nació por culpa del clima y la obsesión de Bilardo. Tras el partido de octavos de final frente a Uruguay en Puebla, donde Argentina utilizó una indumentaria alternativa de color azul, los jugadores terminaron exhaustos. Aquellas prendas de la marca francesa Le Coq Sportif carecían de la tecnología de microperforaciones –diseñada para maximizar la ventilación y el secado rápido– de la playera celeste y blanca. “Ese día llovió y la camiseta, que era más gruesa, terminó pesando dos kilos”, admite 40 años después Jorge Valdano en un video compartido por el Museo del Deporte.
Al enterarse de que el sorteo de la FIFA los obligaba a vestir nuevamente de azul ante Inglaterra, Bilardo exigió camisetas ligeras a la marca proveedora, pero era imposible fabricarlas y enviarlas a México en tan poco tiempo. Ante la desesperación de no tener uniforme, el arquero Héctor Miguel Zelada, quien era suplente en la selección, pero figura del América, recomendó buscar en los mercados de la Ciudad de México. Rubén Moschella, entonces gerente de la AFA, salió a rastrear las calles. El primer intento falló.
“Llamé a Le Coq Sportif y me dijeron: ‘Moschella, nosotros hicimos camisetas celestes y blancas. Las prendas son ésas y no hay más. Ni nosotros tenemos’. Faltaba un día para el partido”, menciona el ex directivo de la AFA en el documental Bilardo, el doctor del futbol, realizado por la cadena HBO. “Conseguí dos juegos de camisetas. Recuerdo que las vi y se las llevé a Bilardo, pero no llegaba a una decisión”.
Moschella regresó de los puestos de Tepito con las dos opciones azules de poliéster más delgado y fresco. El entrenador seguía dudoso, hasta que Maradona entró a la habitación. Tocó el tejido de una de ellas y la eligió. Con la decisión tomada, la AFA compró las últimas 38 piezas disponibles, pero las prendas estaban completamente lisas: no tenían escudos ni dorsales. Convocadas de emergencia, las trabajadoras mexicanas del club América montaron un pequeño taller dentro de la concentración. Omitieron los tradicionales laureles sobre las siglas del escudo de la AFA –un detalle imperceptible a la distancia, pero histórico para la selección– y cosieron los parches de los escudos sobre el pecho de las camisetas recién lavadas.
“Las camisetas no eran originales. El gallo de la marca Le Coq (Sportif) apuntaba para cualquier lado, no sé ni siquiera si estaba en la mía, capaz se lo olvidaron”, relata sonriente el ex defensor central Óscar Ruggeri en un programa especial, producido en 2021 en Argentina, sobre el Mundial de México 86.
Personal de utilería consiguió números de color gris brillante, fabricados originalmente para uniformes de futbol americano. Las mujeres plancharon los dígitos en cada una de las prendas. “Mañana jugamos el partido y todavía están cosiendo las camisetas. Son las seis de la tarde. Si salimos campeones del mundo, nos tienen que hacer un monumento a todos”, bromea el mediocampista Jorge Burruchaga durante un video compartido en junio de 2016 desde la cuenta oficial de Diego Maradona en YouTube.
El partido estaba rodeado por un ambiente de tensión geopolítica debido a los antecedentes recientes de la Guerra de las Malvinas. Argentina entró a la cancha vistiendo una indumentaria nacida de la improvisación: un uniforme remendado por manos mexicanas, que, sin saberlo, hilaron la tela con la que Diego Maradona ganó el único partido (2-1) en la historia de los mundiales que tiene dos goles con nombre propio: el de la Mano de Dios y el Gol del Siglo, aquella dimensión que lo convirtió en mito.
