Clara Zepeda
Periódico La Jornada
Viernes 8 de mayo de 2026, p. 14
La inflación general en México se moderó a 4.45 por ciento anual en abril, pero los precios del jitomate, el chile y la papa siguieron elevados y los servicios tuvieron su mayor incremento de los últimos 10 meses, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de abril fue de 0.2 por ciento mensual, menor a lo que esperaba el mercado (0.28 por ciento); en tanto, la inflación anual se moderó desde el máximo de marzo pasado, de 4.59 por ciento anual (su nivel más alto en 17 meses), luego de tres lecturas anuales al alza.
Aunque sigue lejos de la meta del Banco de México (BdeM), de entre 3 y 4 por ciento, la desaceleración de la inflación de abril fue resultado de una disminución de la subyacente, que conforma cerca de 76 por ciento del INPC y determina la trayectoria de la inflación en el mediano y largo plazos.
La inflación subyacente (la de alimentos procesados, mercancías, servicios y educación, entre otros bienes) se ubicó en 4.26 por ciento anual, su nivel más bajo en ocho meses. Datos del Inegi precisaron que las mercancías se desaceleraron hasta 3.99 por ciento (desde junio de 2025 no había estado debajo de 4 por ciento).
No obstante, los servicios se aceleraron a 4.52 por ciento, la mayor variación en los últimos 10 meses, y desde hace más de un año se han mantenido en rangos de 4.5 por ciento, presionados por el cine, los museos, servicios de lavandería y mantenimiento de automóviles.
En abril, los productos genéricos cuyas variaciones de precios al alza y a la baja destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron el jitomate (con un aumento de 19.25 por ciento mensual), vivienda propia y chile serrano, así como papa y gas doméstico LP, con incrementos de 0.31, 36.27, 12.33 y 1.56 por ciento, respectivamente.
En contraste, la electricidad, el tomate verde, el pollo y el transporte aéreo bajaron 14, 34.8, 2.44 y 7.52 por ciento, en ese orden.
La reducción mensual en energía y turismo se debió a efectos estacionales, ya que entró en vigor el programa de tarifas eléctricas de temporada cálida en 18 ciudades del país; mientras, los servicios turísticos disminuyeron de precio tras el aumento previo asociado a la Semana Santa.
“El panorama inflacionario es complejo. Los precios de materias primas energéticas continúan elevadas por los conflictos en Medio Oriente y sus efectos finales sobre la inflación son todavía inciertos. Ello se suma a los altos niveles de la inflación subyacente, pese a un contexto de bajo dinamismo económico”, aseveró Alejandro Saldaña, economista en jefe de BX+.
Por su parte, la inflación no subyacente, que agrupa productos volátiles agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, acumuló tres lecturas anuales al alza, para ubicarse en 5.08 por ciento, en máximos de 10 meses.
Frutas y verduras siguen presionando los precios al consumidor, con una inflación de 21.43 por ciento en 12 meses, afectada por el alza de 121.06 por ciento anual del jitomate; el chile poblano (74.56 por ciento) y el chile serrano (64.98 por ciento), entre otros.
El economista jefe de Bank of America para Latinoamérica, Carlos Capistrán, destacó que, como el gobierno federal utiliza los ingresos petroleros para reducir el impuesto especial sobre producción y servicios y asi mantener constantes los precios de la gasolina, el impacto aún es limitado.
Sin embargo, un riesgo importante es que el aumento de los costos de los alimentos –ocasionado por el incremento de los precios de los fertilizantes– se traslade a la inflación subyacente.
La firma financiera espera una inflación general de 4.6 por ciento para finales de 2026. Su pronóstico previo era de 4.64 por ciento.
