▲ El canciller Roberto Velasco dio la bienvenida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a su arribo al país.Foto @SRE_mx
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Jueves 21 de mayo de 2026, p. 14
México firmará este viernes un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea mientras negocia con Estados Unidos los términos del T-MEC y enfrenta aranceles generalizados impuestos por la administración de Donald Trump. Las negociaciones con Bruselas cerraron en enero de 2025, tres días antes de que Trump volviera a la Casa Blanca, lo que para algunos especialistas es señal de que la presión de la relación con Washington aceleró un proceso que llevaba casi una década sin resolverse.
La firma ocurre en uno de los momentos de mayor tensión con Estados Unidos en décadas, dado que el gobierno de Trump ha calificado a los cárteles mexicanos de organizaciones terroristas, mantiene aranceles generalizados para las exportaciones del país y ha convertido la negociación del T-MEC en una canasta en la que confluyen temas de seguridad, migración y comercio que por años se habían mantenido separados. La revisión formal de este tratado se iniciará el 27 de mayo, cinco días después de la firma con los europeos.
Érika Ruiz Sandoval, especialista en relaciones comerciales con Europa y quien en su momento participó por parte de México en la negociación del acuerdo, advirtió que la firma tiene riesgo de ser mal vista por el presidente de Estados Unidos.
Trump: volátil y paranoico
“Esta relación entre México y Europa siempre tiene un enorme elefante en la habitación, que es Estados Unidos, con un presidente tan volátil y tan paranoico como Donald Trump. Hay que esperar a ver si no hace una pataleta monumental con esta alianza, porque en algún momento eran grandes amigos y socios, pero ahora a los europeos los trae de un ala al argumentar que han abusado de Estados Unidos”, apuntó.
Enfatizó que el gobierno debería tener presente la volatilidad de las decisiones de Trump, por lo que sería un error pensar que suscribir el acuerdo con la Unión Europea daría mayor margen de maniobra frente a Washington. “Primero, Trump no funciona así, y segundo, la Unión Europea jamás podrá ser sustituto de Estados Unidos”, dijo, toda vez que el comercio de México con Europa nunca ha superado 10 por ciento del total, mientras la dependencia del mercado norteamericano es casi absoluta.
De acuerdo con datos oficiales, en 2025, el comercio bilateral entre México y la Unión Europea se ubicó en alrededor de 88 mil millones de dólares. Las exportaciones mexicanas alcanzaron 27 mil 658 millones de dólares, por lo que Europa se consolidó como el segundo destino de las exportaciones mexicanas y el tercer origen de sus importaciones.
Recientemente, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, precisó que el acuerdo eliminará prácticamente todos los aranceles para las exportaciones mexicanas, incluidas las del sector automotor y agropecuario. La meta del gobierno, expresó, es incrementar en 50 por ciento las exportaciones a la UE en 2030.
Según datos de la Administración Nacional de Aduanas mexicana analizados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, las ventas agroalimentarias de México a la Unión Europea sumaron 152.7 millones de dólares en el acumulado enero-marzo de 2026, apenas 1.1 por ciento del total de las exportaciones nacionales. Los tres productos que encabezan esas transacciones son tequila, con 38.8 millones de dólares; café, con 32.5 millones, y nuez, con 31.5 millones. Alemania, España, Países Bajos e Italia concentran 54 por ciento de lo que México vende a la Unión Europea, mientras los 22 países restantes reciben cada uno menos de 2 millones de dólares.
Dos componentes
El acuerdo tiene dos componentes: uno es el Acuerdo Global Modernizado (AGM), marco de asociación que abarca diálogo político, cooperación en ciencia, medio ambiente y desarrollo sostenible, y comercio, y que requiere ser ratificado por los parlamentos de los 27 países miembros de la Unión Europea y por el Senado mexicano. El otro es el Acuerdo Comercial Interino (ACI), que cubre sólo la parte comercial y puede entrar en vigor en cuanto lo apruebe el Parlamento Europeo, sin esperar ese proceso largo de ratificación.
Lorena Rodríguez León, directora de la Facultad de Economía de la UNAM, subrayó que el acuerdo representa una oportunidad estratégica para diversificar mercados y fortalecer cadenas de suministro en un entorno de fragmentación geopolítica, y puede articular valores compartidos en torno a un orden internacional basado en reglas y desarrollo sostenible.
Sin embargo, dijo Ruiz Sandoval, una dimensión que complica la lectura oficial del acuerdo como instrumento de diversificación es que lo que hace atractivo a México para los europeos es precisamente el T-MEC, toda vez que la Unión Europea y Estados Unidos no pueden firmar entre sí un tratado de libre comercio por la escala de sus economías, y México ha funcionado desde 2000 como puerta de entrada al mercado norteamericano. “Si esa puerta se debilita en la revisión que viene, el valor estratégico del acuerdo con Europa se reduce con ella”, explicó.
Carlos Bautista, especialista en comercio internacional de la Universidad La Salle, no considera que haya alguna reacción negativa de EU, sobre todo porque es un acuerdo vigente, pero únicamente tuvo modificaciones técnicas, y no como el T-MEC, que representó un tratado totalmente distinto al TLCAN. No obstante, agregó que el riesgo está en las protestas de los campesinos y ganaderos en México, así como en la Unión Europea y Estados Unidos, por el tema agropecuario, porque no quieren libre intercambio comercial, al considerar competencia desleal. No obstante, indicó que es muy probable que esta renegociación influya en el futuro diálogo por el T-MEC, sobre todo en temas técnicos, como reglas de origen y procedimientos aduaneros.
Finalmente, Ruiz Sandoval recordó que el largo tiempo que ha pasado desde el inicio de las negociaciones hasta la firma de este viernes tiene un costo importante: “Nos agarra a los dos actores, tanto a la Unión Europea como a México, mucho más debilitados en comparación con cómo estábamos en 2018 o todavía en 2020”. Opinó que se corre el riesgo de que este acuerdo nazca desfasado respecto a la realidad internacional, dado que es un texto construido para un mundo anterior a la pandemia, la invasión rusa de Ucrania, las disrupciones en las cadenas globales de suministro y la incertidumbre provocada por Trump.
