Viajar en coche tiene algo especial. Podemos ir a nuestro ritmo, haciendo la ruta que decidamos, parando donde queramos, y organizando tiempo y kilómetros a nuestra medida. Si te gusta viajar a tu aire, es sin duda una de las mejores opciones.
Europa, además, tiene una ventaja para este tipo de planes. Hay carreteras que han dejado de ser simplemente una forma de ir de un sitio a otro y han acabado convirtiéndose en destinos en sí mismas. Algunas permiten llenar unas vacaciones enteras enlazando etapas y paisajes durante varios días. Otras apenas ocupan unas horas dentro del itinerario, pero terminan siendo el tramo que más se recuerda al volver a casa.
