Las Landas ocupan una amplia franja del suroeste de Francia, en la región de Nueva Aquitania, entre el Atlántico y el interior de Gascuña. Es decir, un poquito más allá de los Pirineos. Y aunque hoy se asocian sobre todo a las playas, el surf y el bosque de pino marítimo, durante siglos este territorio fue una enorme extensión de marismas, dunas y terrenos pantanosos poco habitados.
El gran cambio llegó en el siglo XIX, cuando Napoleón III impulsó una plantación masiva de pinos para desecar el terreno y hacerlo productivo. Aquel proyecto acabó transformando por completo el paisaje y dio lugar al inmenso bosque que hoy define la región, uno de los mayores de Europa Occidental. El resultado es una costa muy distinta a la de otras zonas turísticas francesas, menos urbanizada, más abierta y con el bosque y el océano como principales protagonistas.
