▲ Luego de atajar la polémica por los seleccionados de Chivas y Toluca, el representativo nacional comenzó su preparación final rumbo a la Copa del Mundo.Foto Germán Canseco
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Sábado 9 de mayo de 2026, p. 9
Cuando los jugadores de México entraron al Centro de Alto Rendimiento (CAR), en el comienzo de la concentración rumbo a la Copa Mundial, el cuerpo técnico apuntaló una línea recta hacia el futuro para evitar que la tensión desmoronara al equipo. El camino a la lista definitiva dio un giro imprevisto con la comparecencia del seleccionador nacional Javier Aguirre, quien advirtió el miércoles a los elementos de la Liga Mx que fueron convocados que quedarían fuera del torneo si no se presentaban antes de las 20 horas. A pesar de los problemas de tráfico, los 20 citados llegaron a tiempo.
“Los últimos fueron (Jesús) Gallardo y (Alexis) Vega, pero al final el grupo siempre ha estado unido. Es un tema que no nos compete, nosotros sólo recibimos órdenes y llegamos a tiempo”, afirma el arquero de Santos, Carlos Acevedo, a pesar de las tensiones externas. “Desde el inicio, la comunicación con el cuerpo técnico de Javier Aguirre ha sido muy transparente, lo pueden ver en las fotos: estamos felices de estar aquí. Yo no lo veo como un sacrificio; al contrario, es un orgullo entrenar con los mejores jugadores del país, vivir 30 o 40 días en el CAR para seguir enfocados en lo que va a ser el Mundial”.
La armonía del equipo fue un cristal a punto de romperse. El propietario del Guadalajara, Amaury Vergara, amagó con no ceder a sus cinco jugadores convocados (Raúl Rangel, Luis Romo, Brian Gutiérrez, Roberto Alvarado y Armando González) al saber que los seleccionados del Toluca, Gallardo y Vega, regresaron a entrenar con su club con miras a la semifinal de vuelta de la Copa de Campeones de la Concacaf ante el LAFC, Aguirre intervino rápidamente. Sin aceptar preguntas de la prensa, descartó cualquier ruptura en los acuerdos establecidos con los dueños de los equipos.
La concentración del representativo nacional durará poco más de cinco semanas. A diferencia de anteriores procesos, los seleccionados sostienen que el tiempo esta vez no representa una carga. “Cualquiera sueña con asistir a un Mundial, pero no es una presión, sino una motivación extra”, menciona el mediocampista de Tijuana, Gilberto Mora, recuperado de una pubalgia que lo mantuvo fuera de actividad durante cuatro meses desde principios de año. “No miro los nombres de los rivales, sólo trato de disfrutar el momento. La recuperación fue larga, pero no perdí la fe de llegar a jugar la Copa. Nunca tuve miedo”.
En el segundo día de entrenamiento en el CAR, el paisaje mundialista se completa con ojos extraños: representantes de la prensa de Corea del Sur observan, anotan y vigilan las indicaciones de Aguirre y el auxiliar técnico, Rafael Márquez. Son los rivales de grupo, piezas de una competencia que ya comenzó para los elementos nacionales. “El Mundial, para nosotros, inició desde ayer”, exclama el adolescente de 17 años, el primero en reportar con el plantel y uno de los elementos más seguidos en Europa. Su objetivo es simple: que la afición vea su juego en el campo y se reconozca en él.
“Desde la primera convocatoria, los profes y compañeros me han dado la confianza para hacer mi futbol. Todos me han arropado. Es un Mundial en casa y esa es la mejor experiencia que un jugador puede tener. Trataré de dar lo mejor en cada entrenamiento y que los aficionados se sientan identificados conmigo dentro del campo. Representar a México me ayudará a cumplir el sueño de jugar en Europa”, agrega.
Luego de una jornada a doble sesión y un sábado de ensayos y activaciones, los 20 elementos citados por Aguirre –12 considerados para la Copa y ocho sparrings– tendrán el domingo libre para celebrar el Día de las Madres con sus familias. Será un breve paréntesis, una pausa de afectos antes de volver a reportar por la noche para seguir construyendo el camino hacia el partido inaugural contra Sudáfrica el 11 de junio. “En la vida, como en el futbol, pasamos por altibajos y momentos difíciles, pero la recompensa llega”, concluye Acevedo. “No pude estar en Qatar, ahora me toca enfrentar a Memo (Ochoa) en la portería y sé que puedo pelear por un lugar”.
