▲ Efraín Juárez (izquierda) y Joel Huiqui (derecha) buscarán la octava y décima coronas para sus equipos, respectivamente.Foto Víctor Camacho y Afp
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Martes 19 de mayo de 2026, p. a12
La final de la Liga Mx entre Pumas y Cruz Azul tendrá como sede única a la Ciudad de México. Los universitarios, líderes de la fase regular y vencedores en las rondas previas ante América y Pachuca por su mejor posición en la tabla, definirán el título del Torneo Clausura 2026 el domingo a las 19 horas en el estadio Olímpico Universitario.
Tres días antes, el jueves a las 20 horas, La Máquina jugará el partido de ida en el estadio Ciudad de los Deportes, aquel viejo recinto de la colonia Nochebuena que fue la casa del equipo durante más de dos décadas en etapas distintas (1996-2018 y 2024-2025). Para volver ahí, la directiva celeste tuvo que gestionar un acuerdo con propietarios y autoridades del torneo mexicano.
“De conformidad con el artículo 40 del reglamento de competencia, el club Cruz Azul solicitó cambio de sede, toda vez que su estadio registrado, el estadio Banorte, no se encuentra disponible por causa de fuerza mayor. Después de entregar toda la documentación requerida, se autorizó el cambio al estadio Ciudad de los Deportes, donde se jugará la final de ida”, explicó la Liga Mx en un comunicado.
Los celestes han disputado cinco finales de Liga en su antiguo templo, con un saldo histórico adverso para sus miles de aficionados. En el Invierno 1999, perdieron el título en tiempos extras contra el Pachuca con un gol de oro en el encuentro de vuelta. Diez años después, el Monterrey se impuso 2-1 en la vuelta, coronándose con un global de 6-4.
En la ida del Clausura 2024, La Máquina empató 1-1 ante el América, que terminaría proclamándose campeón en el estadio Azteca, mientras que en las definiciones de 2008 –ambas también en encuentros de ida– sufrió derrotas frente a Santos (1-2) y Toluca (0-2), las cuales anticiparon desenlaces favorables para sus rivales al final de la serie.
El último antecedente entre Pumas y Cruz Azul corresponde a la fase regular del torneo, el 14 de marzo en la fecha 11: un empate 2-2 en Ciudad Universitaria que incluyó la expulsión del defensor auriazul, Nathan Silva, y el pulso acelerado de un estadio lleno. Aquella noche, La Máquina golpeó primero con goles de Nicolás Ibáñez y Carlos Rodríguez, pero Pumas igualó en la segunda parte con un penal de Juninho y un autogol de Willer Ditta.
“¡Volveremos!”, escribió en sus redes sociales el presidente de la institución cementera, Víctor Velázquez, con un video en el que el estadio Ciudad de los Deportes luce tribunas azules mientras se escuchan de fondo los cánticos de su afición. “(Joel) Huiqui va a continuar como técnico siempre y cuando obtenga el campeonato, así lo hemos hablado. Vamos a reforzar al cuerpo técnico como se hace en cualquier proceso”.
Si al término de los 180 minutos reglamentarios el marcador global registra un empate, no habrá más ventajas por mejor posición en la tabla. El criterio de desempate establece que se jugarán dos tiempos extra de 15 minutos cada uno. Y, si la igualdad persiste, el campeón se definirá mediante la tanda de penaltis, una especie de lotería silenciosa.
Ex jugadores de ambos planteles miran el mapa completo de la liguilla y coinciden en que el futbol a veces se reduce a la supervivencia de los entrenadores locales. A partir del jueves y hasta el domingo, Joel Huiqui y Efraín Juárez protagonizarán la primera final entre mexicanos desde aquel América-Cruz Azul del Clausura 2013, cuando se enfrentaron Miguel Herrera y Guillermo Vázquez. Un oasis en el desierto. El actual torneo comenzó con 15 estrategas extranjeros y sólo tres locales, incluido Juárez. Ignacio Ambriz (León) y Christian Ramírez (Mazatlán FC), hoy despedidos, completaron la lista.
“Son pocos los entrenadores nacidos en el país que terminan los torneos”, resalta el ex defensor central Joaquín Beltrán, campeón con los universitarios y compañero de Joel Huiqui en La Máquina. “Joel asumió la responsabilidad con la entereza y la entrega que siempre le ha caracterizado. Se preparó desde fuerzas básicas, trabajó al lado de Nicolás Larcamón como auxiliar institucional y, además, hizo jugar al equipo de forma competitiva”. Pero enfrente está la obsesión. “Pumas lleva buscando esta oportunidad desde hace años. Sufrieron mucho, pero ahora están disfrutando de estar en una nueva final”, concluye Beltrán.
El regreso a la colonia Nochebuena es también una vuelta al origen, una memoria emotiva para el ex futbolista Christian Giménez, referente en la historia de Cruz Azul. “Es una final, donde juegue el equipo va a llenar el estadio, pero es importante que sea en la Ciudad de México”, menciona. “Pumas tiene un gran entrenador, tal vez el plantel se quedó un poco corto, pero las finales son difíciles y hay que saber jugarlas. Lo más importante es que la gente se haga sentir como ocurrió en el Azteca (ante el Atlas)”.
