▲ Julio Flores Bermúdez, considerado uno de los mejores guitarristas de Chiapas, utilizó una beca del Fonca para ponerse en contacto con biólogos en las reservas de la biosfera del estado.Foto Elio Henríquez
Elio Henríquez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 20 de julio de 2026, p. a11
San Cristóbal de Las Casas, Chis., Para componer las 12 canciones que integran su nuevo disco, titulado El Triunfo, el jazzista Julio Flores Bermúdez, considerado uno de los mejores guitarristas de Chiapas, vinculó el patrimonio cultural de la música tradicional con el de la naturaleza de la entidad, con la finalidad de contribuir a difundir los sitios mágicos y emblemáticos, protegerlos y conservarlos.
“Las 12 piezas instrumentales son un pequeño homenaje a las siete reservas que hay en Chiapas. Hay una obra para cada una: Montes Azules, el volcán Tacaná, Yaxchilán, La Sepultura, El Ocote, etcétera, además de lugares emblemáticos y de tradición en comunidades originarias”, agregó.
En entrevista dijo que le gusta mucho “la música tradicional de los pueblos originarios que tiene su magia. El viaje de los maxes en Chamula, por ejemplo. Traté de conservar la instrumentación que utilizan. La canción del pixol (sombrero en tsotsil) está dedicada a San Andrés Larráinzar con un rito muy tradicional”.
Señaló que “el sentido del disco es tomar la semilla del folclor, de la música tradicional, fusionarlo con los otros elementos musicales y el patrimonio natural”, como las reservas ecológicas.
Para Flores Bermúdez, nacido en San Cristóbal hace 48 años, la música es su pasión y profesión. Estudió durante 10 años en la Escuela Superior que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes.
“Cursé la licenciatura en jazz, con especialidad en guitarra y también de oyente en la composición clásica, la maestría en música y otra en música carnática aplicada a la música occidental y me gusta mucho la música tradicional. De alguna manera soy una mixtura entre aquí y allá. Me podría decir un jazzista ecléctico.”
El Triunfo “tiene mucha historia y plática. Nació de una plática fortuita en un café en San Cristóbal con el fotógrafo Jorge Silva, quien me habló de que trabajaba en un libro acerca de la biosfera de El Triunfo. Al ver las fotos y videos despertó en mí un interés grande de ese lugar que no conocía porque son reservas y normalmente no va uno a visitar. Pensé que con la música se podía hacer una pequeña contribución con el fin de difundir esos lugares mágicos y emblemáticos para protegerlos y conservarlos. Apoyar en lo que podamos”.
Manifestó que visitó las reservas y otros lugares gracias al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), que le dio una beca hace dos años, apoyo con el que pudo ponerse en contacto con los biólogos para ir a las zonas núcleos (protección estricta donde no se permiten asentamientos humanos ni explotación, sólo investigación y conservación).
“Conocer esos lugares, pisar la tierra, empaparse, escuchar los sonidos que emanan desde el aire con la vegetación y la fauna me motivó, lo que contribuyó para que de manera metafórica salieran algunas de estas obras”, afirmó.
En su opinión, “es vital conservar las tradiciones, en especial ahora que a veces se dice que son malas. Hay unas muy buenas que nos dan identidad, algo de lo que hoy carecemos mucho. Me considero un músico que renueva la tradición”.
Flores es maestro de música en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), con sede en Tuxtla Gutiérrez. Ha grabado 14 discos y compuesto alrededor de 70 canciones instrumentales. “No canto, pero creo que pronto empezaré a hacer cosas con letras porque también me llamó la atención la lírica y la cuestión vocal.
“Varios años estuve como solista cuando saqué el disco de música tradicional chiapaneca, pero ahora estoy en un cuarteto. Me gusta mucho la marimba y pretendo hacer un catálogo guitarrístico chiapaneco porque no lo hay. Cuando empecé a escribir para marimba formamos un cuarteto que se llama Julio Flores Bermúdez, por decisión de los compañeros cuando grabamos el disco Voluntad hace año y medio.”
Conservar la voz propia
Reconoció que “es difícil darse a conocer, y más haciendo música que no es lo que manda el streaming para que sea un éxito, pero vale la pena también intentar y tener una voz propia. Como le digo a mis alumnos: ‘si lo que les preocupa es vivir de la música, es muy fácil, sólo dedíquense a hacer lo que la gente quiere escuchar’. Y no está mal, pero si Dios nos da la capacidad de hacer algo más, vale la pena. Siempre es mejor dejar un legado, una herencia.
“Soy guitarrista, aunque toco otros instrumentos, como el bajo y la armónica, que es superdifícil. Mi papá (Mario Flores Quiroz, ya fallecido) se educó en cursos de verano en el Conservatorio y daba clases de música en escuelas primarias. El fue mi primer maestro de guitarra y me enseñó las bases, la rítmica, la lectura, etcétera. Eso me dio la pauta para decidir ser músico y luego conocí a otro familiar que valoro mucho porque fue pilar importante en mi desarrollo, Guillermo Flores Méndez, tremendo guitarrista clásico, primo de mi papá. Me motivó y guio mucho para no claudicar porque el camino de la música es bien difícil, hay que tener bastante arrojo para decir quiero ser músico.”
Comentó que El Triunfo se presentó recientemente en San Cristóbal y en el teatro de la Unicach. “Soy docente desde hace varios años y no había tenido la oportunidad de compartir ahí. Me fascina la docencia para compartir el camino que ya transitamos, no sólo la música, sino las experiencias de vida”.
