Comprar un móvil bueno, bonito y barato se va a convertir en una misión imposible a partir de ahora. Y va a ir a más.
Según un estudio de la consultora Omdia, el mercado de los smartphones con un precio inferior a 400 dólares (unos 350 euros) se enfrenta a una caída drástica de más del 22%.
El culpable principal es el encarecimiento de las memorias para su uso en IA que ha hecho que fabricantes como Apple hayan subido precios y no se vislumbre un cambio en la situación hasta mínimo tres años más.
Y es que los precios de las memorias DRAM y NAND (la memoria RAM y el almacenamiento del dispositivo) han experimentado un aumento de hasta el 200% en los últimos trimestres, y la previsión es que sigan subiendo.
Ante esta tesitura, los fabricantes han comenzado a optar por priorizar los smartphones premium, dispositivos que pueden justificar una subida de precio en otros componentes ante el encarecimiento desmedido de componentes fundamentales, lo que está redibujando por completo la economía del sector.
Asfixia a los móviles baratos
Para entender la magnitud del problema, hay que mirar la factura de los materiales con los que se fabrican los teléfonos.
Según la consultora, en el primer trimestre de este año, los costes de la memoria ya acaparaban casi el 60% del coste total de fabricación en los teléfonos de menos de 400 dólares. Un escenario que crece aún más en los móviles ultrabaratos que rondan los 100 dólares (unos 88 euros) donde la memoria representa más del 64% de lo que cuesta ensamblar el dispositivo.

Nothing Phone (4b)
Históricamente los fabricantes han podido aprovechar un doble comportamiento del sector para fabricar los modelos más baratos.
Por un lado, los teléfonos de gama baja se diseñan con una estructura de costes y componentes extremadamente ajustada, pensando en que los componentes irán bajando de precio para así incorporar componentes más antiguos con los que amortizar el coste.
Por otro, buscaban equilibrar la balanza recortando gastos en otras áreas no esenciales para el funcionamiento de dispositivo como pantalla, sensores, cámaras o materiales de fabricación, pero que marcaban la diferencia de experiencia entre gamas.
Ahora, la subida de precio impacta directamente contra el corazón del dispositivo. Esa balanza se ha roto. “Estos productos se están volviendo directamente no rentables”, advierte Zaker Li, analista principal de Omdia.
Así por ejemplo, las marcas están congelando —o directamente eliminando— las versiones de modelos baratos con más capacidades de memoria. Algo que resulta extraño si se compara con las generaciones anteriores. Es cada vez más complicado encontrar modelos de 256 GB de almacenamiento a bajo precio.

HONOR 600
El Androide Libre
Precisamente esta semana se ha lanzado el Nothing (4b), un smartphone de gama de entrada por 329 € cuya única opción son 8 GB y 128 GB de almacenamiento.
Su CEO, Carl Pei, ha sido de los directivos más transparentes con la gestión de los costes y de los primeros en dar señales de alarma. Asegurando que “el mejor momento para comprar un móvil fue ayer” o tomando decisiones como posponer su teléfono más esperado al año que viene o cancelar su móvil más barato.
Li pone en el foco a marcas como Xiaomi, Honor, OPPO o VIVO como especialmente sensibles a esta situación, ya que les obliga a subir significativamente los precios para mantener unos márgenes de beneficio que ya eran muy pequeños. Sin embargo el problema está en la percepción de quien compra.
“El consumidor de la gama de entrada es extremadamente sensible al precio. Ante la subida de las tarifas en las tiendas, la demanda se está hundiendo”, explica Li, quien apunta a que las marcas están tomando la decisión de retirarse de manera paulatina del segmento de bajo precio este mismo año.
Esta retirada se espera que arrastre además a todo el mercado mundial de smartphones, que caerá un 12% interanual en 2026.
El refugio, la gama alta
Ante el nuevo panorama en el sector, las marcas están redirigiendo sus esfuerzos a productos de gama media-alta y premium.
Se produce debido a que en este segmento los fabricantes tienen más margen para recortar gastos en un teléfono de gama alta sin que la experiencia de usuario se vea lastrada.

iPhone 17 Pro y iPhone 17 Pro Max
Omicrono
La firma analista explica que en un dispositivo que ronde los 600 euros, la memoria no tiene un peso tan asfixiante en el coste total. Son los elementos como procesador, pantalla de más calidad y los módulos de cámara los que se llevan la mayor parte del presupuesto de fabricación.
Esto permite a los fabricantes jugar más con las especificaciones, de la forma en lo que hasta ahora lo podían hacer en la gama baja.
Así por ejemplo, “si utilizan procesadores de la generación anterior en la gama alta pueden reducir los costes entre un 30% y un 40%”, explican desde la firma de análisis. Igualmente, se aprecia una vuelta a paneles LTPS OLED, en lugar de LTPO —que reservan solo para los modelos más avanzados—, en las pantallas “logrando un ahorro de unos 4 euros por unidad”.
Igualmente también “se están adoptando configuraciones más flexibles de cámaras”. El menor tamaño de los sensores y la reducción del número total de lentes hace que el poder fotográfico de los teléfonos recaiga más que nunca en los modelos ultra premium, marcando así diferencias entre los dispositivos más ambiciosos.
La apuesta por fabricar teléfonos mejores tiene otro aliciente. La firma analista explica que los móviles que se sitúan a partir de los 500 euros tienen una previsión de crecimiento del 5,7%. Y es que la obligación de dar al usuario a escoger entre opciones más caras hace que la sensibilización por el gasto sea menor y el consumidor, en esos rangos, “está más dispuesto a invertir más si considera que el dispositivo merece la pena”.

Xiaomi 17T Pro
La firma analista Counterpoint prevé que el coste de la lista de materiales para fabricar el iPhone 18 Pro Max aumente en casi 300 dólares con respecto a su predecesor.
En este caso la memoria es el principal factor de este aumento, seguida del nuevo procesador de 2 nanómetros. Por su parte compensaría con la pantalla y otros componentes que podrían costar menos que en su predecesor. Eso sí el coste de la cámara aumentará ligeramente debido a la nueva tecnología.
Los móviles de gama alta no pueden renunciar a pagar por almacenamiento, ya que es uno de los factores importantes de compra para el consumidor.
“El aumento de la resolución de las cámaras y la inmensa cantidad de fotos y vídeos que generan los usuarios están provocando que la necesidad de almacenamiento crezca a un ritmo muy superior al de la propia memoria RAM”, indica Jusy Hong, analista de la consultora.
En definitiva, si quiere comprar un nuevo smartphone, hágalo ya. Y es que “la polarización de la capacidad de memoria en el mercado de los smartphones —donde los dispositivos de gama alta siguen aumentando su capacidad mientras que los de gama baja la reducen— se intensificará aún más este año”, advierte Hong.
