Aldo Anfossi
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 23 de abril de 2026, p. 16
Santiago. José Antonio Kast, el presidente ultraderechista de Chile, envió ayer a la Cámara de Diputados su “plan de reconstrucción nacional”, iniciativa que, según economistas opositores, es “una reforma tributaria encubierta” que favorece al 0.1 por ciento más rico al reducirle los impuestos y costará al fisco no menos de 4 mil millones de dólares anuales en reducción de ingresos.
Las rebajas carecen de compensación fiscal, a menos que se generen ingresos más altos provenientes de un mayor crecimiento a mediano plazo.
Al firmar la iniciativa que, según el gobernante, impulsará la economía del 2.5 por ciento anual actual a 4 por ciento y reducirá el desempleo de 8.5 a 6 por ciento en cuatro años, Kast atacó a los gobiernos de centroizquierda que elevaron la carga tributaria a las grandes empresas y multimillonarios, y los acusó de que “han engañado a Chile por mucho tiempo.
“Hace 12 años se prometió algo muy concreto: una reforma tributaria que decía que iba a recaudar más, que iba a distribuir mejor, para dar ese salto definitivo al desarrollo; y no se escuchó a personas que sabían que eso podía terminar mal”, declaró en un foro financiero.
Fustigó que “esa reforma no la pagó el 1 por ciento de los más ricos”, sino “la clase media, los más vulnerables; ellos pagaron esa reforma que estancó a nuestra nación, y hoy los mismos de siempre vienen con ese discurso a decir que tienen la razón, y no la tienen”.
Pidió defender su proyecto porque “todos aquellos grandilocuentes que golpean la mesa y dicen: ‘Les prometo que vamos a volver a crecer’ han engañado a Chile por mucho tiempo, y eso no se puede repetir”.
El proyecto prevé bajar de 27 a 23 por ciento la tasa del impuesto a la renta corporativo; permite que la tasa pagada por las empresas sea un crédito contra el cual los accionistas reduzcan su gravamen personal, asegura invariabilidad tributaria por 25 años, subsidia a pequeñas y medianas empresas para que descuenten como gasto tributario 10 por ciento de los salarios, elimina una franquicia de capacitación laboral y promete compensar a las empresas el costo de los estudios de impacto ambiental de proyectos que sean rechazados. También elimina el gravamen sobre viviendas cuya tasación fiscal supere 70 mil dólares, lo que favorecerá a 20 por ciento de los propietarios, entre otras disposiciones.
▲ El presidente chileno, José Antonio Kast, luego de una reunión con el presidente de República Checa, Petr Pavel, en el Palacio de La Moneda, el pasado 16 de abril.Foto Xinhua
Desde la oposición, Carlos Ominami, ex ministro de Economía, advirtió que “esto es básicamente una reforma tributaria”, y que respecto del empleo “lo que se hace es rebajar la planilla a través de un crédito tributario que significa merma de los ingresos fiscales; hay un riesgo mayor de terminar agravando la situación fiscal”.
Luis Eduardo Escobar, quien diseñó el programa económico de la ex candidata presidencial Jeanette Jara –a quien Kast derrotó–, dijo que “esto tiene consecuencias fiscales y también redistributivas que son extremadamente serias”.
Mientras, el economista Osvaldo Rosales opinó que “este paquete, en ausencia de compensación, va a significar mayor déficit fiscal y mayor deuda pública; es una bomba de tiempo que podría amenazar la economía”.
Andrea Repetto, profesora de la Universidad Católica, advirtió que el riesgo radica en la capacidad de financiar los recortes tributarios.
“La idea del gobierno para que esto funcione descansa en que puede reducir el gasto, y eso está por verse; no sabemos si efectivamente lo van a lograr. El gobierno debiera reducir el gasto antes, porque está poniendo en juego las finanzas públicas. El riesgo principal es la recaudación tributaria”, sostuvo.
Empleo, “única política social”
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ideólogo del proyecto y de total confianza de Kast, justificó: “Estamos enfrentando la decadencia que nos ha acompañado por largos años, devolviendo la competitividad necesaria para que vuelva a haber inversión”.
Según él, la invariabilidad tributaria permitirá “recuperar las certezas. Si yo voy a invertir, voy a tener la tasa tributaria con la que estoy decidiendo hoy, y recuperar también las certezas en regulaciones ambientales mucho más predecibles”.
Resumió su visión: “Estamos tremendamente optimistas y con mucha esperanza de que vamos a sacar a nuestro país adelante y a recuperar ese pleno empleo, porque para nosotros, como lo ha dicho el presidente, la mejor política social, y ojalá algún día sea la única, es el pleno empleo”.
